Misterios del Espíritu Santo

1. El Espíritu Santo en María (Luc. 1, 31-35)
María se ha asustado. No era costumbre que Dios hablara al hombre, alabándole, a no ser desde la Montaña. Es el hombre el que tenía que alabar al Señor de los señores. Ahora Dios baja a María para saludarla y proclamarla “Llena de gracia”.
Segundo susto: María, en su virginidad consagrada recibe la oferta de ser madre, y de nadie menos que del Mesías. Parece, según conceptos humano, algo incompaginable.  

Pero por la apertura totalde María a la voluntad de Dios, este Dios maravilloso pudo realizar su plan salvífico en ella. Cuando Dios llama, Él sabe a quién llamar, por qué razón, con qué propósito y cómo realizar Su plan vocacional, tan divino como humano. Lo que para el hombre parece imposible, para Dios es posible.

2. El Espíritu Santo en Jesús (Luc. 4, 16-22)
Ha sido durante una celebración de oración comunitaria que Jesús se llenó del Espíritu Santo y descubrió su misión -envío- para anunciar la Buena Nueva. Nadie puede dar lo que no tiene. Y si alguien es llamado de parte de Dios para cumplir una misión específica, es preciso dejarse llenar del Espíritu Santo para dar de lo recibido y contemplado. Hay una prioridad en el plan salvífico de Dios: LOS POBRES. ¿Dónde están los pobres de hoy y quiénes son los pobres de hoy?
Soy yo un llamado por este Dios tan sorpresivo en su Providencia y tan rico en su Misericordia?

3. El Espíritu Santo en los apóstoles (Hechos 2, 1-4)
El Espíritu de Dios obra de modo sorprendente, renovador, inmerecido y con toda eficacia. Los apóstoles se han convertido en los primeros evangelizadores -después de María- de la Buena Nueva a tiempo y a destiempo, en prosperidad y adversidad, sin fronteras, con alegría y testimonio convincente. Sólo así se ha podido dar inicio esperanzador a la nueva Comunidad de Fe en Jesús Resucitado y Resucitador. Los apóstoles se llenaron del Espíritu Santo con el resultado: conversión de muchos que se juntaron para alabar y dar gracias al Señor y para proclamar sin miedo lo que han recibido y para compartirlo con los demás.

4. El Espíritu Santo en la primera comunidad cristiana (Hechos 2, 41-47; 4, 32-35)
La Iglesia joven ha sido construida sobre los cinco pilares que resultaron ser los cinco principios básicos de la espiritualidad cristiana, a saber:
- Formación (en el Espíritu),
– un espíritu comunitario (de unanimidad, más que de uniformidad),
- vida de oración comunitaria y privada -sobre todo participando en la Eucaristía-,
- fidelidad creativa a estas normas y valores evangélicos, y
- compartir los bienes (materiales, talentos, proyectos), con opción preferencial por ‘los pobres’.
Unas características sobresalinetes en su forma de ser y hacer: alegría, sencillez, espíritu de solidaridad entre los miembros de la comunidad, y atención consciente de las necesidades de los demás.

5. El Espíritu Santo en nosotros (Rom. 8, 14-17)
Ser hijo (niño) de Dios es una experiencia tan inmerecida como inapreciable. Santa Teresa de Lisieux nos enseñó el Camino Pequeño de humildad, confianza sin límites en el Dios Providente y Misericordioso. Es que lo grande se manifiesta en lo pequeño. Este Camino se hace caminando, con caídas, oscuridades, inseguridades, pero también, y sobre todo con sencillez, perseverancia y con lucidez, esperanza y crecimiento espiritual. Dios es no sólo ‘el Eterno’, sino ante todo un ‘Padre’, Nuestro Padre. ¡Qué privilegio poder llamar a Dios “mi Padre”, junto con Jesús, por Él y en Él por la fuerza sanadora y santificadora de su Espíritu’

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1 Comment

Filed under El Año Liturgico

One Response to Misterios del Espíritu Santo

  1. Muy interesante el estudio, gracias por compartirlo!

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